Ahorro interno: El próximo objetivo

Normas legales para estimular el ahorro


  
*Honduras ha mostrado históricamente, un bajo nivel de ahorro interno para financiar el desarrollo. Por definición, un país se endeuda y obtiene crédito externo porque su nivel de ahorro interno no le permite hacer frente a los requerimientos de capital que la economía demanda.

*Es necesario introducir nuevos esquemas legales que impulsen el ahorro nacional como una ley que permita la participación del sector privado en la administración de fondos de pensiones. Estos son aspectos vitales para satisfacer las demandas de la población en materia de seguridad y previsión social.

Que el sistema financiero de Honduras es de corto plazo no resulta nuevo. Esto se debe a la característica de los instrumentos que participan en él, con una consecuencia lógica: El financiamiento de proyectos de largo plazo se vuelve más difícil, porque deben negociarse depósitos a plazo, y eso  conlleva a elevar las tasas de interés.
Esta situación tiene su origen en los altos costos de transformación de las instituciones financieras y dificulta, a su vez, la ejecución o rentabilidad de estos proyectos, de acuerdo a los resultados de una minuciosa investigación realizada por Oscar René Rodríguez Borjas, Máster en Finanzas de la Universidad Tecnológica Centroamericana.
Y es que Honduras ha mostrado históricamente, un bajo nivel de ahorro interno para financiar el desarrollo. Por definición, un país se endeuda y obtiene crédito externo porque su nivel de ahorro interno no le permite hacer frente a los requerimientos de capital que la economía demanda, plantea Rodríguez en su estudio.
Por ello, “para estimular el ahorro nacional y que este se convierta en punto de partida del desarrollo del país, es necesario introducir reformas de carácter macroeconómico y legal que incentiven a la población, a ahorrar, especialmente a largo plazo”, manifestó Rodríguez.

La mejor forma
¿Cómo se puede lograr un mayor ahorro interno? “Teniendo un encaje legal en niveles competitivos para liberar recursos que incentiven la inversión, disminuyendo la inflación para que la población reduzca sus patrones de consumo, reajustando el margen de intermediación de las instituciones financieras de manera tal que se permita ofrecer mejores rendimientos al público, y con instrumentos de captación y colocación de capital a largo plazo”, agregó.
También es necesario introducir nuevos esquemas legales que impulsen el ahorro nacional como una ley que permita la participación del sector privado en la administración de fondos de pensiones. Estos son aspectos vitales para satisfacer las demandas de la población en materia de seguridad y previsión social.
La inflación es un factor que ha afectado el ahorro interno de Honduras a través de los años, ya que ha provocado la pérdida en el valor adquisitivo de la moneda nacional. Debido a esto, la población prefiere consumir hoy y no hacerlo el día de mañana, lo cual hace que la propensión marginal al consumo aquí, sea superior a la propensión marginal a ahorrar, según el Banco Central de Honduras (BCH).
Las instituciones del sistema financiero hondureño han venido ofreciendo al público bajas tasas de interés que lo incentiven a ahorrar y, de igual forma, cobran altas tasas por los préstamos otorgados. “Es necesario propiciar la competitividad de la intermediación financiera que resulte en mejores rendimientos para el ahorro y la inversión productiva”.
Asimismo, en el país ha sido notoria la falta de financiamiento de largo plazo, tan necesaria para hacer frente a la demanda de proyectos de mediano y largo plazo, principalmente en los sectores reales de la economía. Los que existen actualmente no son atractivos para el público inversionista por los rendimientos ofrecidos o por la característica de estos.

Los efectos
Implementar normas legales que estimulen el ahorro nacional, por ejemplo, auspiciar la participación de la iniciativa privada en la administración de fondos de pensiones, sería un mecanismo para realzar el bienestar de las personas y elevar el ahorro interno que estimule el desarrollo de mercado de capitales.
Los efectos, de acuerdo a las experiencias de otros países, serían un aumento de los niveles de ahorro e inversión; el desarrollo del mercado de valores mediante el incremento de la oferta de instrumentos financieros, a través de la profundización de los mercados existentes y el desarrollo de nuevos productos. “La disminución de los costos de intermediación y del costo de capital, además de una menor dependencia del financiamiento externo y mayor automatización del mercado financiero son algunos otros efectos que repercutirían favorablemente en la economía”, señaló el especialista.

Una justificación
 “Nuestro sistema financiero ha tenido problemas en los últimos años, provocados, en gran parte, por las consecuencias del huracán Mitch y la quiebra de varias entidades financieras, originando problemas de liquidez”, manifestó Rodríguez a HABLEMOS CLARO FINANCIERA.
¿Por qué muchas empresas no supieron hacer frente a compromisos que las han llevado a la quiebra? Una probable respuesta del especialista estaría en la falta de capitalización. “Desafortunadamente en el país no hay instrumentos que financien proyectos de largo plazo, a tasas de interés acorde a los rendimientos que estos pueden generar”, aduce.
Hoy, estamos en un mundo globalizado y Honduras se ha integrado a varios tratados económicos con naciones que son sus socios comerciales. Para poder hacer frente a esto, los sectores privados e incluso públicos, deben realizar inversiones que le permitan ofrecer ventajas competitivas para estar a la altura de las circunstancias. “El desarrollo del sistema financiero en nuestro país es importante porque, a través de él se captan recursos necesarios para el desarrollo de proyectos de inversión que generen crecimiento económico”.

Estructura pasiva
La estructura pasiva del sistema financiero de Honduras se clasifica en dos cuentas generales: depósitos a la vista y depósitos a plazo. En los primeros se registra todo el circulante que diariamente entra y sale de las arcas, es decir bancos comerciales, bancos estatales, sociedades financieras y sociedades de ahorro y préstamos, ya sea para consumo y/o ahorro. Estos últimos, a su vez, están conformados por depósitos en cuenta de cheques y depósitos en cuenta de ahorro.
En los depósitos a plazo, se registran aquellas cuentas que son suscritas entre el depositante y la entidad financiera, las cuales permanecen por períodos de 3, 6 y hasta 12 meses de acuerdo al plazo convenido. De esta forma el depositante recibe mensualmente los intereses que percibe de ella. Durante ese tiempo, el circulante que fue suscrito no puede ser retirado por el depositante.
Ambas cuentas registran depósitos en moneda nacional como extranjera.  El análisis sobre esta estructura es importante, ya que evaluando su composición se puede determinar el comportamiento y tendencia que hay en el país hacia el ahorro, específicamente el ahorro a largo plazo.
Honduras necesita para el financiamiento de sus proyectos e inversiones, masa monetaria disponible a largo plazo, ya que muchos proyectos con horizontes de vida de dos o hasta 10 años, necesitan una fuente de financiamiento que esté disponible en dicho lapso.
Los depósitos a la vista son el circulante con mayor movimiento en el sistema financiero, ya que de forma diaria se coloca y se retira efectivo, sea para consumo o ahorro, provocado ya sea por la pérdida adquisitiva del lempira o la inflación, lo cual conlleva a que la población prefiera consumir ahora y no después. En todo caso, el efectivo que es depositado, posteriormente será retirado para su consumo y viceversa, situación que lo vuelve volátil.
Los depósitos a plazo, que tienen horizontes de vida menores a un año (3, 6 o hasta 12 meses), de acuerdo a la Comisión Nacional de Banca y Seguros, pretenden mantener circulante disponible para proyectos de inversión, pero dado que estos son menores a un año, difiere con los de la vida útil de la iniciativa (infraestructura u otros similares).

Lo que eventualmente hacen las entidades del sistema financiero, es negociar los plazos para poder mantener sus niveles de circulante a plazo y mantener el capital suficiente para el financiamiento de dichos proyectos. Esto, a su vez, incurre en altos costos administrativos y,  por ende, eleva las tasas activas y complica más la ejecución de los proyectos de inversión. Por lo tanto, el determinar la tendencia de esta estructura, nos indica que el mercado financiero que posee Honduras es de corto plazo.
Según Rodríguez Borjas, los sectores agropecuario, industria, propiedad raíz (vivienda), ocupan más del 50 por ciento de los préstamos y muchos de los proyectos de inversión de estas áreas poseen horizontes de vida superiores a los dos años, algunos hasta 5 ó 10 años, pero la mayor parte del circulante del sistema financiero está disponible al corto plazo.

Dado lo anterior, ¿será posible que el sistema financiero posea los recursos o instrumentos adecuados para satisfacer las necesidades de inversión de los sectores productivos del país? Para pensar un poco más en la respuesta, es básico hacer una relación del total de préstamos otorgados a cada sector, versus el total de circulante o depósitos para poder financiar a estos sectores.
El analista apunta que es evidente la necesidad que hay en el sistema financiero por la creación de instrumentos que tengan plazos mayores al año y que puedan ofrecer rendimientos que hagan atractiva su participación. Solamente así, se podrá optar a recursos financieros para apoyar proyectos que generen desarrollo a Honduras.

En el sistema financiero, deberán crearse y/o generarse instrumentos o medios que puedan captar capital y poder colocarlo a plazos  mayores a un año, de 500, 800, 1,000 ó 1,200 días, para financiar los proyectos de los sectores productivos. De esta forma se incentivará el ahorro interno a largo plazo, con lo cual el país podría disminuir su necesidad de crédito externo, según este experto.
“Así podría mantenerse la suficiente disponibilidad de recursos financieros a largo plazo, los cuales no tendrían que renegociarse constantemente y se reducirían los costos financieros de los proyectos, haciéndolos más rentables para los prestamistas y, por supuesto, con mejores rendimientos para los ahorrantes o prestatarios”, puntualizó. (LOA)

Las instituciones del sistema financiero hondureño han ofrecido al público bajas tasas de interés que lo incentiven a ahorrar y, de igual forma, cobran altas tasas por los préstamos otorgados.

Los sectores agropecuario, industria, propiedad raíz (vivienda), ocupan más del 50 por ciento de los préstamos y muchos de los proyectos de inversión.

 

 

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