* Los síntomas de un trabajador “quemado” se manifiestan cuando se siente que los conocimientos y habilidades no son suficientes para desarrollar las funciones asignadas. Las personas "están desmotivadas hacia una labor específica o creen que la forma como los tratan sus jefes cambió de manera negativa".
*Los malos jefes se caracterizan por ser arbitrarios, autoritarios, imponen las funciones y nunca tiene argumentos para sustentar sus ideas. Y es que la falta de coordinación de actividades y la ausencia de credibilidad del superior entre sus subalternos son las principales causas para generar conflictos en las organizaciones.
* Algunas compañías buscan el bienestar de sus empleados al ofrecerles bonos de alimentación, auxilios educativos, afiliación a club, medicina prepagada y bonificaciones extras. Si el cambio de ciudad no satisface las expectativas en términos laborales, salariales o profesionales, es mejor declinar la propuesta.
Hay personas que a pesar de tener un empleo estable, bien remunerado y acorde con su perfil profesional, han perdido el entusiasmo y el interés por las funciones que desarrollan en determinada organización.
Esta situación se genera, en la mayoría de los casos, por:
- Excesiva carga de trabajo
- Ausencia de reconocimiento
- Falta de proyección laboral en la empresa
- Poca motivación
Para los expertos, los síntomas de un trabajador “quemado” se manifiestan cuando se siente que los conocimientos y habilidades no son suficientes para desarrollar las funciones asignadas. Las personas "están desmotivadas hacia una labor específica o creen que la forma como los tratan sus jefes cambió de manera negativa".
Además, algunas características del también llamado “desgaste” laboral se evidencian en:
- Falta de interés por aportar nuevas ideas
- Bajo rendimiento en el cargo
- Poca interacción con los compañeros
Cualquier persona, independiente de su sexo, edad, profesión, nivel económico o formación académica, puede verse afectada por la frustración, la angustia y el desánimo en el trabajo. Sin embargo, es más frecuente ver estos comportamientos en profesiones como la salud, la docencia, las relaciones públicas y, en general, los cargos que tienen contacto permanente con clientes.
Cuidado con la carga laboral
Además, los especialistas coinciden en que esta situación es típica de los empleados que se encargan de demasiadas funciones, pero no pueden cumplirlas a cabalidad y terminan “quemados”.
Generalmente, el común denominador es un cargo que supera las capacidades físicas, mentales y emocionales. Para continuar con normalidad las funciones, es importante que la compañía asesore a los empleados que se sienten “desgastados”, a través de retroalimentaciones periódicas y compromisos conjuntos que permitan obtener mejores resultados.
Una solución para quienes están desmotivados con su empleo es compartir las dificultades con otros miembros de la empresa y, por esta vía, conocer puntos de vista diferentes y exteriorizar las tensiones diarias.
Para afrontar el “desgaste” laboral, los especialistas recomiendan:
- Analizar todos los aspectos que rodean el entorno del trabajo.
- Establecer prioridades en el desarrollo de la carrera profesional.
- Tratar de equilibrar las aspiraciones personales, profesionales, sociales y familiares.
En caso de tener empleados a cargo es conveniente evaluar las funciones desempeñadas dentro de la organización para identificar aquellas labores que pueden ser compartidas o delegadas.
En ocasiones, transferir algunas tareas ayuda a que el trabajador “quemado” ejecute con mayor efectividad y satisfacción sus tareas.
Nuevos rumbos laborales
Algunas de las características de los trabajadores “quemados” son:
- Demasiadas tareas en el trabajo
- Extensas jornadas laborales
- Incumplimiento de funciones
Si usted sufre de estos síntomas puede ser la hora de un cambio profesional. Según los expertos, si el desgate laboral es continuo y no hay apoyo real del jefe ni de los compañeros de área, es preferible buscar otras opciones de trabajo, porque se corre el riesgo cometer errores o dejar una mala imagen.
La empresa debe hacer todo lo que esté a su alcance para que el trabajador “quemado” reoriente sus labores y, si es posible, desempeñe un cargo que le permita canalizar todas sus capacidades y competencias.
Hay que tener en cuenta que encontrar empleo, conocer otras personas y adaptarse a un nuevo ambiente puede ser una solución pasajera. Sin embargo, con el paso del tiempo, es posible que la sensación de estancamiento vuelva a surgir. Cuando definitivamente se han agotado todas las instancias, es más beneficioso para la persona y la empresa cambiar de trabajo.
Finalmente, para evitar recaídas y una nueva fase de desgaste, los expertos recomiendan tener claridad en sus objetivos personales y profesionales para enfocar el desarrollo laboral en lo que usted sabe y le gusta hacer.
Traslado
En un mundo globalizado y altamente dinámico, los cambios geográficos son cada vez más frecuentes por cuestiones profesionales. Sin embargo esta nueva experiencia requiere preparación, madurez y claridad para que el trabajador logre adaptarse a las exigencias del cargo.
Aunque la mayoría de empleados ve en un traslado aspectos positivos, antes de tomar una decisión es conveniente revisar puntos como:
-El costo de vida en la ciudad de destino
-El paquete salarial
-El tipo de contrato
El impacto sobre la vida familiar
La concordancia con los objetivos profesionales
Algunas de las ventajas que trae un traslado son el desarrollo y el crecimiento tanto laboral como personal. Estos cambios ofrecen nuevas experiencias de vida y una visión más amplia, sin dejar a un lado el beneficio económico que se puede presentar.
Por otra parte, los traslados, generalmente, ofrecen la oportunidad de adquirir experiencia en diferentes mercados o culturas y la posibilidad de mejorar en materia de ingresos. Laborar en una ciudad diferente brinda la posibilidad de conocer otros contextos, asumir retos, desarrollar nuevas competencias y mejorar el perfil. Independiente de la oportunidad laboral que se presente, las empresas deben ofrecer una preparación adecuada para que los trabajadores se adapten a su nuevo entorno.
Una decisión para no deja al azar
Otra opinión de los expertos, es que la compañía y el empleado se preparen al menos durante seis meses para el traslado, aunque reconocen que generalmente todo se realiza en un plazo menor por la premura del caso. También recomendaron que la persona visite con anterioridad la ciudad donde trabajará con el fin de identificar aspectos claves para su adaptación como la cultura, el costo de los servicios públicos, la alimentación y el transporte, el clima y las opciones de vestuario, entre otras variables.
El apoyo que brinde la compañía durante este proceso es de gran utilidad e incluso algunas empresas ayudan a encontrar la vivienda y proporcionan información detallada sobre el nuevo sitio de residencia.
Hay que tener en cuenta que si se muda a otro país, es importante conocer en qué moneda recibirá su salario para estar enterado de la tasa de cambio. En opinión de los especialistas, las compañías tienen ciertas preferencias a la hora de elegir a los candidatos que piensan trasladar y, por tanto, suelen escoger trabajadores directivos o de niveles administrativos que sean solteros, sin compromisos familiares y que hayan tenido un acercamiento con el lugar de estadía.
Sin embargo, en algunos casos, los traslados no implican una ganancia económica inmediata, pero sí representan una experiencia de vida en un contexto diferente.
Hay que evaluar tanto los beneficios como los sacrificios. Algunas compañías buscan el bienestar de sus empleados y su grupo familiar al ofrecerles bonos de alimentación, auxilios educativos, afiliación a club, medicina prepagada y bonificaciones extras. Si el cambio de ciudad no satisface las expectativas en términos laborales, salariales o profesionales, es mejor declinar la propuesta.
A manera de recomendación, los expertos coincidieron en que no es conveniente aceptar un traslado por un sueldo mayor, así sea temporal, cuando va en detrimento de la vida familiar o personal.
Malas relaciones afectan el rendimiento
Hipocresía, incumplimiento, altanería y grosería de superiores molestan a trabajadores. Para conocer cuáles son las particularidades de la relación entre los jefes y empleados se realizó una encuesta en la que participaron 4,000 personas de todos los niveles organizacionales.
El 44 por ciento de los encuestados dijo tener un vínculo cordial con su superior y el 20 por ciento opinó que es amable. Por el contrario el 25 por ciento de las personas consultadas cree que es tensionante y el 11 por ciento sostuvo que es distante.
Las diferencias entre jefes y trabajadores se pueden presentar por dos razones: la primera de ellas es por la falta de comunicación entre los integrantes de una compañía y la segunda por no tener claros los objetivos organizacionales que se quieren alcanzar.
En cuanto a las situaciones que molestan a los empleados de sus superiores, la hipocresía es la característica que lidera esta consulta con el 30 por ciento, sigue la altanería con 22 por ciento, el incumplimiento con 21 por ciento, la grosería con 19 por ciento y, en menor medida, el robo de créditos con 13 por ciento. Las personas que respondieron esta pregunta podían elegir más de una opción.
Según los expertos, los malos jefes se caracterizan por ser arbitrarios, autoritarios, imponen las funciones y nunca tienen argumentos para sustentar sus ideas. Y es que la falta de coordinación de actividades y la ausencia de credibilidad del superior entre sus subalternos son las principales causas para generar conflictos en las organizaciones.
Las personas consultadas también opinaron sobre las características que debe tener un jefe ideal. Según los encuestados, las principales fortalezas tienen que ser liderazgo (80 por ciento) y carisma (66 por ciento). Otros puntos a favor con los que deben contar los superiores, son la creatividad (42 por ciento), experiencia laboral (43 por ciento) y formación académica (43 por ciento). Es indispensable ser líder, conocer a su grupo de trabajo, escuchar las opiniones de sus colaboradores y potencializar las habilidades de cada miembro de su equipo.
Por otro lado, el 75 por ciento de las personas consultadas reconoció que una mala relación entre jefes y trabajadores puede afectar la productividad de una empresa. Sólo un 18 por ciento cree que poco y el 7 por ciento opinó que no influye nada. (CG)


Bajo rendimiento, frustración y excesiva carga laboral son algunas de las características del desgaste laboral.

Ser transferido a otra ciudad requiere evaluar factores como estabilidad familiar, remuneración, y desarrollo laboral.

Hipocresía, incumplimiento, altanería y grosería de superiores molestan a trabajadores.

Algunas de las ventajas que trae un traslado son el desarrollo y el crecimiento tanto laboral como personal.
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