Tan dados a la improvisación, es bueno
recordarle a nuestros sectores y autoridades turísticas,
que un hecho tan espectacular como la cuenta regresiva en el
calendario Maya, no se volverá a repetir tan pronto,
por lo que es imprescindible la toma de conciencia para organizarse
en los diferentes rubros: hotel, transporte y personal capacitado
para guiar a los turistas y poder sacarle rentabilidad a un
evento espectacular.
Las ruinas de Copán constituyen uno de los dos principales
polos que enriquecen el mapa turístico hondureño,
junto a Islas de la Bahía, que mantienen una atracción
de primer orden para los turistas de todo el mundo.
La riqueza que los visitantes encuentran en
la cultura maya desarrollada en esta agraciada porción
de nuestro país seleccionada por la élite que
más tarde se convirtiera en la capital cultural de esa
civilización, se incrementará este año
en que está anunciado la cuenta regresiva que presupone
el fin del calendario que para algunos es una especie de fin
del mundo o simplemente de la era maya.
A ciencia cierta, ningún experto puede explicar cuál
es la base de esta presunción aunque la profecía
en sí, ha despertado un descomunal interés en
interesados y aún entre los no interesados, por palpar
en sitio los vestigios de una herencia que conmueve a miles
de personas en el mundo, aunque para los hondureños el
acontecimiento pudiera pasar como otro asunto sin importancia.
El asunto es que, si el anuncio de la cuenta
regresiva del calendario maya es un filón que los turistas
del mundo aprecian como un delicioso banquete cultural, los
hondureños debemos prepararnos para recibir una avalancha
inusual que pudiera rebasar los cálculos que han formulado
las autoridades del ramo. Si hasta ahora tenemos en la ruinas
de Copán uno de los flujos turísticos más
interesantes, con este aliciente de la cuenta regresiva del
calendario maya es un hecho que el número de visitantes
se incrementará a un nivel no acostumbrado.
Es un acontecimiento extraordinario que bien
puede ser calificado como “un filón turístico”
que ya quisieran tener otros países con menos atractivos
y que se pasan inventando atractivos a sus montañas y
dando brochazos de importancia hasta a las piedras de los ríos
en un afán de atraer turistas.
En cambio en Honduras somos afortunados al
tener en nuestro territorio occidental los vestigios de una
de las civilizaciones antiguas que siguen siendo analizadas
y estudiadas por sus avances astronómicos y en decimales,
así como sigue siendo una incógnita sin respuesta
su declinación hasta el grado de llegar a la extinción
sin que se pueda explicar las razones de su desaparición
de la faz de la tierra. Aunados estos elementos tan singulares,
en diferentes partes del planeta se habla mucho de este proceso
reversible y el tema del calendario maya objeto de análisis
y estudio en diferentes sectores académicos y profesionales
donde está el poder adquisitivo para movilizarse.
Tan dados a la improvisación, es bueno
recordarle a nuestros sectores y autoridades turísticas,
que un hecho tan espectacular como la cuenta regresiva en el
calendario Maya, no se volverá a repetir tan pronto,
por lo que es imprescindible la toma de conciencia para organizarse
en los diferentes rubros: hotel, transporte y personal capacitado
para guiar a los turistas y poder sacarle rentabilidad a un
evento espectacular. Mejor dicho, estando frente a un evento
de extraordinario esplendor turístico irrepetible, lo
congruente es que haya todo un entramado organizativo trabajando
para sacarle la suficiente renta que podría constituir
este año una fuente extra de ingresos que buena falta
que nos hace.
Si para muchos la profecía de la cuenta
regresiva es un conteo trágico dentro del mundo maya,
para los hondureños, que debemos ver el tema de manera
pragmática, el asunto constituye un auténtico
filón que debemos aprovechar al máximo. No hacerlo
es quedar expuestos ante el mundo como un país indolente,
incapaz de aprovechar sus encantos y sus fenomenales acontecimientos
de gran interés turístico.