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La planificación: un sistema administrativo necesario

Un texto reciente sobre administración moderna establece que la planeación implica determinar metas y medios de la organización para alcanzarlas. Los gerentes planean por tres razones: a) Establecer la dirección de la empresa. b) Identificar y destinar recursos c) Establecer las tareas a realizar para alcanzar las metas. Sigue vigente además el circuito; planeación, organización, dirección y control... ¿porqué planear? porque se descubre nuevas oportunidades, se anticipa y se evita problemas futuros, se desarrolla cursos de acción efectivos y se enfrenta las incertidumbres y riesgos con varias opciones. La planeación mejora la posibilidad de lograr metas organizacionales, se logra estabilidad, se crece a largo plazo, se desarrollan mayores posibilidades de sobrevivir. Otro detalle es que es un proceso continuo y en curso, los planes a mediano plazo y los planes operativos deben gestionarse de manera permanente.
Está de moda el establecimiento de la visión y misión en la empresa privada y en las instituciones públicas, y aunque estas frases o aspiraciones inscritas hasta con letras de bronce, analizándolas detenidamente lo que hacen es una mezcla de metas, objetivos, medidas propósitos, políticas, consignas, aspiraciones, frases identificadoras merecedoras de registrarlas, entre otras, pero no importa, representan una guía se fácil identificación por parte del personal y asimismo logra respeto de los usuarios o clientela.
Por planeacion estratégica se entiende como el proceso de diagnosticar los ambientes internos y externos de la organización, incluye la previsión de las contingencias que nos lleva a estar preparados para los cambios inesperados del medio ambiente (positivos o negativos), que tendrían un impacto significativo en la agrupación y que requieren respuestas inmediatas.
Entre los sistemas administrativos la planificación adquiere preponderancia tanto en actividades productivas como sociales, cobra mayor relevancia en nuestro país en que los bienes son alarmantemente escasos. No es que los sistemas informáticos, de recursos humanos, contables o presupuestarios tengan menor importancia, pero el ordenado y sistemático establecimiento de propósitos a corto, mediano y largo plazo cobra la más alta jerarquía en nuestro medio.
De la teoría científica administrativa a la realidad nuestra hay algunas observaciones que es necesario establecer. Desde hace algún tiempo, estas materias dejaron de ser tema de discusión en la Administración Pública hondureña, un mandatario que llegó a ser director de un sector productivo del órgano central de planificación recomendó su cierre ya que consideró que no se ajustaba a las nuevas corrientes económicas ni a los intereses políticos del momento.
Los departamentos o direcciones de planificación perdieron importancia, desaparecieron y las oficinas de contabilidad y presupuesto asumieron con la técnica de asignación de recursos la responsabilidad de orientar la gestión de las instituciones a través de la previsión de fondos para el año siguiente. Se puso de moda las organizaciones gubernamentales “sin fines de lucro” de allí en adelante asumían responsabilidades directas en el desarrollo de las funciones públicas, reciben fondos del sector privado, del gobierno y de los organismos internacionales, solo Dios sabe la cantidad de recursos que captan para su funcionamiento y sus destinos finales ya que no están sometidas a las normas de auditoría tradicionales.
Los términos diagnóstico, previsión, proyección no son exclusividad de ningún grupo o sector de la sociedad; a nivel doméstico, comunitario, mercantil o público estamos sometidos a la incertidumbre de encontrar la forma más racional y ordenada de ejecutar los recursos a fin de alcanzar los objetivos deseados, independientemente de la estructura política o la escuela administrativa a que pertenezcan. La frase “en el camino se arreglan las cargas es fatal y de mal gusto. Las orientaciones modernas de la administración obligan a conducirse a través de principios de planificación. Podemos asegurar que las grandes obras de infraestructura de este país se gestaron en los estertores de esta modesta secretaría de planificación y recuerdo, ya estaban proyectadas a través de términos de referencia y hasta con estudios de preinversión las represas y acueductos que en este momento se quieren construir contra el tiempo. Se tenía diagnósticos confiables, con indicadores actualizados, para el caso de la deficiencia en el consumo de calorías de la población por regiones, que mantenía el sector nutrición, o la contribución de los subsectores, petróleo, hidroeléctrico, eólico, solar, leña, etc. La cooperación internacional tenía fácil acceso, estaba unificada, no se disparaba en forma independiente ya que los expertos convergían en las diferentes etapas de ejecución de los proyectos, recuérdese que la formulación, ejecución y evaluación presupuestaria se desarrollaba en completa coordinación institucional.
Habrá que esperar entonces quién toma la iniciativa para volver a tomar las riendas o la brújula que debe tomar la Administración Pública. Ya que es verdaderamente decepcionante la improvisación que se respira en los Concejos de Ministros.

José Manuel Izaguirre/ Abogado y Notario





 

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