Devaluación: ¿por necesidad o imposición?

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FMI recomienda el deslizamiento del lempira, pero el gobierno esperará… ¡hasta diciembre!

Para los expertos, actualmente no hay condiciones para una devaluación porque Honduras va por buen camino en la recuperación económica. Durante el primer trimestre de 2010, el Índice Mensual de Actividad Económica registró un crecimiento de 3.5%.

Sin embargo, hay quienes consideran que utilizada de una forma correcta, la devaluación puede ser una herramienta económica muy conveniente.

Cuando los banqueros, funcionarios de gobierno, organismos internacionales o los propios medios de comunicación tocan el tema de DEVALUACIÓN, la economía tiembla. Esto porque los precios de los productos incrementan, pero el poder adquisitivo de los más pobres, disminuye.
Este miedo también es por causa de la decisión que tomaron anteriores administraciones, quienes aprobaron una devaluación abrupta de hasta un 100%, principalmente en la década de los noventa.
Y es que para economías débiles como la nuestra, la devaluación es la disminución en el valor de una moneda en términos de otra moneda, una medida utilizada por los gobiernos como un instrumento de política económica para reducir, principalmente, el gasto.
Por tanto, si la devaluación representa una disminución del valor de una moneda con respecto a otra, este valor es medido a través del tipo de cambio. Los países modifican el tipo de cambio, ya sea aumentándolo o disminuyéndolo, según sus objetivos económicos. En el caso específico de la devaluación, se da cuando el precio de las monedas extranjeras sube en relación a la moneda nacional.
Una devaluación significa que los extranjeros pagan menos por la moneda devaluada o, que los residentes del país que devalúa su moneda terminan pagando más por las monedas extranjeras. Generalmente, esta política se usa para fomentar las exportaciones y disminuir las importaciones, dado que los bienes en el país con la moneda devaluada serán más baratos para los extranjeros, las exportaciones aumentarán, y lo contrario ocurrirá con las importaciones.
Un ejemplo histórico de esta política fueron las devaluaciones del dólar en 1971 y 1973. La fortaleza del dólar se convirtió en un obstáculo para las exportaciones. La inflación domestica dentro de los Estados Unidos era más alta que la inflación en el extranjero, particularmente en Japón. Los precios de los productos exportables de los Estados Unidos subieron bastante y la economía americana se volvió menos competitiva en el mundo. Las autoridades monetarias en Europa del este comenzaron a perder control sobre sus activos monetarios y, alarmados, empezaron a presionar a los Estados Unidos para que bajara el valor del dólar contra sus monedas. Por ejemplo, el Bundesbank (el banco central alemán) tuvo que comprar billones de dólares en 1972 para mantener el precio de un dólar estable por debajo de 3.2 Marcos alemanes. Finalmente, los Estados Unidos, luchando con una cada vez peor balanza de pagos, decidieron devaluar sus dólares en vez de intentar corregir el déficit de la balanza.
Muchos expertos consideran que realizada de una forma correcta, la devaluación puede ser una herramienta económica muy conveniente.

FMI recomienda el deslizamiento de la moneda
El lempira registra una estabilidad frente al dólar estadounidense desde el 2005. Al finalizar el primer trimestre de 2010, el tipo de cambio de referencia continuó situándose en L18.8951 por US$1.00, sin mostrar ninguna variación, tal como se ha mantenido desde septiembre de 2005.
Asimismo, se continúa utilizando el Sistema Electrónico de Negociación de Divisas (SENDI), cuya esencia operativa, transparencia y reglas para la asignación equitativa y democrática de las divisas se conservan del Sistema de Adjudicación Publica de Divisas (SAPDI), utilizado anteriormente. Adicionalmente, el SENDI presenta otras ventajas como ser: mayor eficiencia y seguridad, gracias a los avances tecnológicos.
El establecimiento del precio base del tipo de cambio utilizado en la subasta diaria de divisas, durante el 2010, continuará determinándose con los parámetros establecidos por el Directorio del BCH.
Sin embargo, la estabilidad de la moneda podría sufrir cambios con la recomendación de una misión del Fondo Monetario Internacional que en los resultados de la "Consulta del Artículo IV con Honduras correspondiente a 2010", la que se realizó del 15 al 25 de marzo de este año, dice que “para salvaguardar la competitividad y fortalecer la posición externa, los directores estimaron apropiado considerar una flexibilización gradual del régimen cambiario, respaldada por la consolidación fiscal, una moderación salarial, y una política monetaria prudente". Los directores notaron que la paridad de facto del lempira al dólar de los EE UU ha servido como un ancla nominal importante. Lo anterior lo sustentan que desde finales de 2008, la política monetaria ha sido acomodaticia.
El Banco Central recortó la tasa de política monetaria y el encaje legal, mientras que el crédito al sector público se expandió significativamente, lo cual contribuyó a una pérdida de reservas internacionales.
Entre 2008-2009, el Fondo Monetario hizo varios estudios y recomendaciones sobre los que ellos denominan "tipo de cambio de facto", lo que obligó al gobierno de Manuel Zelaya Rosales a devaluar en 21 centavos de lempira a finales de abril de 2008, lo que fue cuestionado por diversos sectores de la sociedad, por lo que las autoridades del BCH, presididos por Edwin Araque, tuvieron que regresar de 19.10 a 18.89 lempiras para la compra.
La respuesta del FMI en la Consulta del Artículo IV 2009, publicada el 14 de abril del año pasado, fue la siguiente: "Aparte de un breve esfuerzo por permitir que el lempira se moviera dentro de una estrecha banda, el Banco Central continuó acomodando por completo la demanda de divisas y mantuvo el tipo de cambio fijado en el borde más apreciado de la banda".
Para el empresario Oscar Galeano, no es conveniente devaluar la moneda así como lo plantea el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus recomendaciones al Gobierno, tras su visita al país. Según el empresario, estas recomendaciones se basan en lo que el FMI considera conveniente para Honduras, pero se debe hacer una revisión profunda de la conveniencia o no de otras variables económicas, fiscales y sociales.
“Porque una devaluación ha sido una política monetaria que algunos países, últimamente el caso particular de México, han sabido manejar para darle competitividad a sus exportaciones, lo que nosotros tendríamos que ver es si vamos a desarrollar una capacidad exportadora tal”, acotó Galeano.
Según los expertos, se pueden compensar los efectos de una devaluación, creando una fuerte demanda de productos hondureños de exportación, que a su vez permita abrir muchas fuentes de empleo y absorber bastante mano de obra. “Eso de una vez dinamizaría la economía, sin embargo, son tantas las variables que yo creo que como una recomendación va a ser necesario que el gobierno, a través de sus diferentes organismos hagan un análisis profundo”.

¿Habrá condiciones de una devaluación?
Para los expertos, actualmente no hay condiciones para una devaluación porque Honduras va por buen camino en la recuperación económica. Durante el primer trimestre de 2010, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), registro un crecimiento de 3.5%, contrastando con la reducción de 2.4% suscitada en igual período del año anterior. Este comportamiento obedece, en parte, a la recuperación en las economías de los principales socios comerciales del país, en especial de los Estados Unidos.
Las actividades económicas que más contribuyeron al comportamiento del IMAE fueron: Agricultura, Silvicultura y Pesca con 0.8 pp; Banca y Seguros, y Transporte y Comunicaciones con 0.6 pp cada una; Comercio con 0.5 pp; Servicios Diversos con 0.4 pp; Industria Manufacturera y Actividades Varias con 0.3 pp, cada una; no obstante, las actividades de Construcción y Minas y Canteras no han superado su tendencia contraccionista, registrando contribuciones de -0.3 y -0.1 pp, respectivamente.
La producción en los rubros de Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca comenzó a reactivarse, al registrarse un incremento promedio de 4.6%, mismo que contrasta con la caída de 3.4% en igual periodo del ano anterior. La Agricultura observó un crecimiento de 6.6%, resultado de la recuperación en los cultivos de café y banano, atribuido al mayor incentivo para los productores por el incremento de precios en el mercado internacional y a la mejoría en la demanda del mercado estadounidense; asimismo, la producción de caña de azúcar muestra un crecimiento de 5.0%. Las actividades de Ganadería (2.3%), Silvicultura (1.1%) y Avicultura (0.9%), también registraron crecimientos.
Por otro lado, la industria manufacturera, una de las actividades más afectadas por la recesión durante 2009, evidencia signos de recuperación al reflejar un incremento de 2.2%, revirtiendo el decrecimiento de 4.7% observado en igual periodo de 2009.
“Si nosotros miramos las cifras, la acumulación de reservas internacionales, y la política monetaria contraccionista que ha implementado el BCH para evitar una inflación y darle sostenibilidad al tipo de cambio; la disciplina fiscal que se dará con la con la aprobación con la reformas fiscales, más la reducción del gasto, es para esperar que ese fantasma de la devaluación se vaya alejando poco a poco porque va a depender de las condiciones que se generen en la economía”, manifestó Manuel Bautista, presidente del Colegio de Economistas de Honduras.
“Recordemos que la devaluación es un macroprecio que hay que ajustarlo de acuerdo con el deterioro que se da en la actividad económica y en las variables, pero ahora se está recuperando una situación”, dijo Bautista.
“El caso que se diera una devaluación para este o el próximo año, el BCH tiene el instrumento adecuado que es el SENDI para poder administrar y guiar ese tipo de cambio, de tal manera que no afecte fuertemente la actividad económica del país y de los sectores, porque lo podrían manejar de tal manera, que este deslizamiento sea de un dos por ciento anual, y eso podría ajustarse de cómo se hizo en el año 1995 al 2005”, concluyó Bautista.
Este deslizamiento, sugerido por el experto, se va haciendo de tal manera que se evitan los choques externos y que no haya una fuerte variación en las tasas de interés.
Además del deslizamiento del tipo cambiario, el FMI también dio otras sugerencias que son las mismas que en años anteriores: adoptar una estrategia encaminada a recortar los déficits del sector público y a mejorar la composición del gasto, tomar acciones urgentes para restaurar la estabilidad macroeconómica y respaldar la recuperación de la economía, para establecer las condiciones para un crecimiento sostenido de largo plazo.
El Fondo recalcó que se debe asignar alta prioridad a las reformas para fortalecer las finanzas públicas, las condiciones para la inversión privada y el clima de inversión.
Para los expertos, el gobierno debe proporcionar toda la confianza para que se genere inversión en el país. Ya que cuando hay una economía saludable, la devaluación se convierte en un instrumento estabilizador de la moneda, y no para causar temor.

El Banco Central recortó la tasa de política monetaria y el encaje legal, mientras que el crédito al sector público se expandió significativamente, lo cual contribuyó a una pérdida de reservas internacionales.

Además del deslizamiento del tipo cambiario, el FMI también dio otras sugerencias que son las mismas que en años anteriores: adoptar una estrategia encaminada a recortar los déficits del sector público y a mejorar la composición del gasto.

Según los expertos, se pueden compensar los efectos de una devaluación, creando una fuerte demanda de productos hondureños de exportación, que a su vez permita abrir muchas fuentes de empleo y absorber bastante mano de obra.

Para economías débiles como la nuestra, la devaluación es la disminución en el valor de una moneda en términos de otra moneda, una medida utilizada por los gobiernos como un instrumento de política económica para reducir, principalmente, el gasto.

 

 


 

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