Turismo rural y la ecosicología

La nueva forma de hacer turismo


 

Debido a la importancia y al nivel de influencia que el personal puede tener en un negocio, al fin la industria ha reconocido la necesidad de un desarrollo de los recursos humanos, lo cual mejorará el perfil del rubro, incrementará la productividad y proveerá empleo sostenible.

Por Luisa Agüero

Una nueva generación de pequeños grupos de visitantes que experimenta la naturaleza de manera respetuosa y con la mínima huella ecológica, podría convertirse en la forma más novedosa de hacer turismo en Honduras. La nueva tendencia se orienta a  enfatizar en el uso de los cinco sentidos y la meditación.
Theodore Roszak, profesor de la  Universidad Estatal de California, explicó que el psicoecoturismo se fundamenta en pruebas de relajación y sobrecarga sensorial. Se toma en cuenta el "Yo" y el ambiente externo, el contacto con otras culturas, la magnanimidad, el optimismo y el contacto íntimo.
            "La ecosicología une la sensibilidad de la terapéutica, los conocimientos científicos de la ecología y la ética del conservacionismo", dijo el especialista. ¿Cuáles son las opciones? "Yoga, gimnasia, escalar una pared, marcha a campamento en bosque lluvioso, noche de tormenta, marcha y compartir con familia campesina, visitar una caverna y jornada de meditación". El complemento ideal para este tipo de actividades será una visita a un chamán o médico naturalista, conocer sobre plantas, una noche en soledad, plasmar esa experiencia en papel, recorrido por una colina, surfismo, fogata nocturna, balsa en rápidos y cena de cierre.
Lo cierto es que hoy, se viene produciendo un cambio en la industria sin chimenea, una evolución necesaria y no es para menos: Cada vez se prefiere un entorno diferente para las vacaciones. En ese sentido, el turismo rural se perfila como una alternativa a las opciones tradicionales, ideal para aquellos que desean disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad, y quieren cambiar su rutina, lejos de las aglomeraciones.

Un panorama alentador
El desarrollo turístico puede ser una tabla de salvación para las comunidades rurales y los países en desarrollo. Sin embargo, diversificaría la base de la economía local y contribuiría a crear una variedad de negocios.
De hecho, los trabajos en la industria sin chimenea, particularmente en áreas rurales pueden ayudar a las familias directamente. Por ejemplo, participando en un pequeño segmento de la agricultura, como lo revela un estudio denominado "Oportunidades de negocios a través del turismo en Centroamérica", preparado por la experta inglesa Julie Godfrey.
Por su carácter de "limpio", el turismo también puede estimular a las comunidades locales a mantener su entorno natural y a mejorar su calidad de vida. Y la experiencia es positiva, para el caso, en el Parque Mercado Nacional Noel Kempff en Bolivia. Este proyecto enlaza el  bienestar de las comunidades locales con el cuidado del lugar. Los ingresos obtenidos del ecoturismo en ese sector ayudan a financiar los esfuerzos de conservación en el área y proporcionan beneficios económicos y educativos tangibles a las comunidades locales que lo rodean.
Pero no todo es color de rosa. Algunas comunidades que en estos momentos ya cuentan con muchos años de experiencia turística, prueban claramente las desventajas que pueden acarrear experiencias como la de Bolivia. Un caso similar se puede observar en la ciudad de Guam, donde operaciones hoteleras extranjeras están trayendo miles de turistas japoneses de gran capacidad de adquisición. Sin embargo, ellos compran paquetes vacacionales en su país los cuales incluyen cupones para ser redimidos en negocios que son propiedad de japoneses en ese lugar, con lo cual los miles de Yenes que se gastan, nunca abandonan la isla nipona.
El desempleo es ahora desconocido y cualquier nuevo producto implica la contratación de extranjeros lo cual crea a su vez conflictos y cambios culturales. Mientras tanto, el precio de bienes raíces ha aumentado hasta el punto de que los Chamarros nativos ya no pueden permitirse el lujo de su estilo tradicional de vida de agricultura de subsistencia. Hoy en día, estas personas tienen que ganar su salario sirviendo mesas, limpiando habitaciones y conduciendo autobuses turísticos.

Una opción interesante
La fuerza de trabajo bien entrenada, sabedora de los deseos del consumidor, creará una ventaja competitiva tremenda e incrementará los ingresos. Como profesión, la industria de servicio del turismo sufre de una imagen pobre con percepciones de jornadas de trabajo demasiado extensas y salarios bajos. No obstante, debido a la importancia y al nivel de influencia que el personal puede tener en un negocio, al fin la industria ha reconocido la necesidad de un desarrollo de los recursos humanos, lo cual mejorará el perfil del rubro, incrementará la productividad y proveerá empleo sostenible.
En la región, y Honduras no ha sido la excepción, ha prevalecido una falta de interés por los locales, en hacer el esfuerzo de proveer una experiencia especial para los clientes o de entender cómo brindar un excelente servicio.
La participación dinámica en las comunidades locales involucradas, puede ser una de las actividades o comportamientos en los cuales se debe enfocar el turismo en Honduras y el resto de Centroamérica, de acuerdo a lo expresado por Godfrey en su investigación.
Establecer un pueblo de artesanías (similar al de Valle de Ángeles), podría ser otra interesante opción, si se involucra a un tour operador establecido en el proyecto. De esa forma se estaría ayudando a asegurar que los productos satisfacen las necesidades del mercado, que el lugar está ubicado en un punto óptimo o que posee los servicios que los visitantes buscan.
Centroamérica posee cinco ofertas diferentes de turismo, de las cuales la más importante son sus recursos naturales, ya que estos representan el 15 por ciento de los viajeros y es un segmento de rápido crecimiento mundial.
Los otros cuatro productos, arqueología, ciudades coloniales, buceo y culturas vivas complementan la oferta de la naturaleza. Para el caso, las atracciones de los enclaves mayas de Tikal en Guatemala y Copán en Honduras, el sistema de parques nacionales de Costa Rica, el buceo de alta calidad de este país y, en Belice, los lagos y  volcanes de Nicaragua y El Salvador y la diversidad cultural de los garífunas. No podemos dejar de mencionar a  los grupos indígenas de Guatemala.
Un punto determinante es la educación de las comunidades locales para que entiendan y vean por sí mismas los beneficios económicos directos de cuidar su entorno y preservar el medio ambiente.

Ecoturismo a la “cabeza”
El estudio también plantea que el ecoturismo está experimentando un repunte por encima de la media. Los resultados fueron tan favorables que, en los últimos cinco años, la industria sin chimenea contribuyó con 154 billones de dólares en ingresos y está creciendo en un 20 por ciento anual comparado al siete por ciento del crecimiento general del turismo, según el análisis.
Las tendencias vacacionales continúan mostrando fascinación y deseo de estar en unísono con la naturaleza, con paz y tranquilidad. La gente quiere estar alejada de las demandas de su vida normal diaria. En este punto, el psicoecoturismo se perfila como una interesante opción.
Esto incluye quedarse en lugares de belleza impoluta, ser capaz de observar a los animales locales, pájaros y flora. De hecho, las vacaciones energéticas están superando a las pasivas con actividades que van desde la bicicleta o la caminata, hasta los deportes que requieren un alto nivel de adrenalina como el rafting.
Igualmente, existe un énfasis constante en el deseo de aprender, de ver algo histórico, algo cultural, o aprender una destreza nueva. Esta es una característica frecuente en personas de ingresos más altos y los más educados (por ejemplo con título universitario).
Honduras está relativamente poco desarrollado para el turismo, aunque el sector ahora recibe más atención. Los resultados no dejan lugar a duda y, en este momento, es la tercera industria en importancia para el país, contribuyendo con un 2.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y un 1.8 por ciento del empleo.
Las playas, los lugares arqueológicos, las zonas naturales y las de buceo, de Honduras, son considerados en el exterior como una atracción principal del turismo, seguido en menor nivel de los lugares coloniales y la cultura.
Hay una serie de definiciones claras de lo que es el desarrollo sostenible. Sin embargo, los temas comunes que afloran cuando se trata de este tópico incluyen, entre otras cosas, no expansionarse más rápido de lo que el país pueda absorber. Paralelamente con la expansión turística los servicios e industrias de apoyo tienen que evolucionar  al mismo paso.
Los acuerdos entre los sectores público/ privado son fundamentales para el éxito. Pero eso solamente se logrará, si la comunidad local comprende las repercusiones económicas y se involucra con una  mayor participación en ese  desarrollo.

El estudio también plantea que el ecoturismo está experimentando un repunte por encima de la media.

Las tendencias vacacionales continúan mostrando fascinación y deseo de estar en unísono con la naturaleza, con paz y tranquilidad. La gente quiere estar alejada de las demandas de su vida normal diaria.

 

 

 

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