El mito de la devaluación
RIN mantienen la estabilidad de la moneda

 

* En otros países, antes de tomar una decisión tan trascendental como la devaluación, se deja a un lado el aspecto político, se analiza el contexto económico mundial y la situación del país en cuanto a competitividad, y se evalúa científicamente si la devaluación incidiría negativamente en el desempeño de las empresas.

* Será necesario analizar los antecedentes en cuanto a las crisis cambiarias ocurridas en las últimas décadas en el ámbito internacional, que han motivado el estudio de los efectos de la devaluación a nivel macroeconómico.

Por Carolina Gómez

Para conocer los efectos exactos de la devaluación en Honduras, tendríamos que hacer un análisis econométrico y a escala microeconómica de tales efectos sobre diferentes indicadores de desempeño de las empresas hondureñas y la sociedad en general.
De acuerdo con economistas consultados por HABLEMOS CLARO FINANCIERA, nadie ha hecho un análisis especializado sobre los efectos de la devaluación en Honduras; por lo tanto, no existe en el país una opinión completamente calificada.
Todo lo que se expresa en las columnas de opinión, artículos y programas "especializados" parece ser especulación basada en la conveniencia del gremio representado por el "experto" de turno y que al final del día dan como resultado un ambiente de tabú sobre el tema de la devaluación.
Así podemos ver que si el entrevistado representa a las empresas exportadoras, estará invariablemente a favor de la devaluación, puesto que esta pone los productos de sus representadas en una mejor posición en los mercados internacionales. Pero si el entrevistado representa a los trabajadores o a los micro, pequeños y medianos empresarios, estará en contra de la devaluación, puesto que, cuando la moneda pierde valor adquisitivo por la devaluación, los salarios y las utilidades de las mipymes, cuyo mercado es generalmente local, pierden valor. El problema es que ambas opiniones son empíricas y podrían estar equivocadas.
Para el economista Julio Raudales, el tema de la devaluación ha sido un tema tabú en Honduras, desde que se creó la moneda nacional, ya que siempre se mantuvo una paridad de dos por uno en relación al dólar. "Se creó la cultura de que el lempira siempre debe estar fijo y eso debe desmentificarse porque la moneda es un producto como cualquier otro".
"Pienso que el tema de la devaluación en Honduras es cultural y lo atribuyo al hecho que la moneda lleva el nombre de uno de nuestros principales héroes, Lempira, y los hondureños sienten que pierde valor, no lo moneda, sino lo que representa", expreso Raudales.
Bajo esta percepción con probabilidad de error y la ausencia de sistema y metodología, tendríamos que ver entonces a quien quieren "favorecer" los tomadores de decisiones: a los empresarios exportadores o a los trabajadores y los micro, pequeños y medianos empresarios, que son muchos.
Esto depende de si es año electoral o no. Pero sería de suma importancia que los políticos aprendieran a buscar el equilibrio en sus decisiones.
Guillermo Matamoros, representante del sector maquilador opinó que, "creo que tenemos que replantear muchas cosas, no podemos quedarnos con el mismo discursos o solo economía interna o solo de exportaciones, porque debemos tener claro que deben crecer las exportaciones y generar empleo porque el consumo local es muy bajo".
Mientras tanto, Manuel Bautista, presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), comentó que "nosotros no tenemos necesidad de recurrir a la devaluación, porque los fenómenos que nos han impactado son condiciones externas y no internas, si en algún momento las condiciones llevaran a un ajuste de ese tipo, que no se prevé en el programa monetario, ya existen esquemas definidos que tienen que ver mucho con un mercado desarrollado de divisas, una política coherente de intervención y caminar juntos la política monetaria y financiera".

Experiencias
En los países donde verdaderamente prevalece el interés común, antes de tomar una decisión tan trascendental como la devaluación, se deja a un lado el aspecto político y los intereses particulares, se analiza el contexto económico mundial y la situación del país en cuanto a competitividad, y se evalúa científicamente si la devaluación incidiría negativamente en el desempeño de las empresas de acuerdo a su tamaño y su tipo y si el deterioro será significativamente mayor en el caso de empresas pequeñas no transables, que son, en el caso de Honduras, las empresas que generan más empleo.
"Costa Rica es un buen ejemplo que políticas cambiarias consistentes en el tiempo, complementarias a otras políticas económicas, con el suficiente riesgo empresarial, mejoramiento tecnológico y aumento de las unidades productivas conducen a conformar un sector exportador sólido y dinámico y un tiempo de cambio real competitivo. China, Vietnam, Estados Unidos, la Unión Europea, han utilizado en su momento la política cambiaria como un instrumento complementario que responda a los objetivos de bienestar económico sostenible y sustentable”, comentó Matamoros.
Para estar seguros de si el efecto de la devaluación en Honduras será positivo o negativo, es necesario aplicar una metodología que caracterice de forma endógena, el tipo de empresa en Honduras, de acuerdo con su tamaño y carácter transable.
Además, sería necesario analizar los antecedentes en cuanto a las crisis cambiarias ocurridas en las últimas décadas en el ámbito internacional, que han motivado el estudio de los efectos de la devaluación a nivel macroeconómico, encontrando evidencia de contracción de la economía, en el corto plazo, en los países en vía de desarrollo.
En particular, la evidencia a nivel macroeconómico para Honduras ha sido escasa. Se sabe que la crisis mundial apareció fuertemente en el 2009, en ese momento no se aplicó ninguna estrategia para contrarrestar su impacto en Honduras, mas bien la política monetaria fue expansiva, la tasa de política monetaria se redujo de 9% a 3.5%, como una forma de presionar al sistema financiero para reducir las tasas de interés. Se eliminaron las subastas por liquidez y se rechazaron todas las captaciones altas en las subastas y se puso en práctica lo que se conoció en los años 80 como "toques de cartera", cargando los créditos para consumo. Estas medidas causaron que la liquidez se elevara y con una economía expansiva de esa manera lo único que estaba en riesgo eran las reservas internacionales y la estabilidad del tipo de cambio.
En el segundo semestre del 2009 cambiaron autoridades del Banco Central de Honduras y se volvió de una política expansiva a una política monetaria de contracción; se restablecieron todas las medidas que se habían aprobado a inicios del 2009, se agilizaron las subastas, se restablecieron los depósitos en dólares o letras y se cambió el encaje a 6% e inversiones obligatorias a un 15%, con un encaje que totalizaba 21%. Esa situación vino a dar mayor estabilidad y una baja presión por la caída de la demanda interna y de las exportaciones.
En el segundo semestre de 2010 la economía nacional comienza a recuperarse, el IMAE comienza a crecer y las condiciones económicas del país cambiaron cada seis meses.
Se hace necesario entonces un estudio serio, apoyado en un modelo de equilibrio general computable, considerando que la mayoría de empresas nacionales son mipymes no transables, para determinar si la devaluación en nuestro país puede ser contraccionista. Hay que analizar también la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo, y el grado de indexación salarial; puesto que, entre más pequeña la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo, con un grado de indexación alto, la devaluación es contraccionista.
Sin embargo, la devaluación es expansiva cuando el grado de indexación salarial es bajo. Entonces, ante la ausencia de un modelo teórico que permita determinar seriamente el efecto de la devaluación en Honduras, y dado que la evidencia macroeconómica ha sido inconclusa con relación a los efectos generales de la devaluación sobre el crecimiento económico, es posible que podamos encontrar mejores explicaciones a un nivel más desagregado, y especialmente en el comportamiento de las empresas.
Este enfoque, a escala micro ha venido tomando auge debido a los recientes acontecimientos de crisis cambiarias en algunos países latinoamericanos, en la segunda parte de la década de los 90s.
La devaluación puede afectar negativamente el desempeño de las empresas y el comportamiento de la economía, por medio de tres factores.
El primero, consiste en el incremento de las obligaciones en moneda extranjera que tienen las empresas, lo cual puede generar un efecto "balance".
Segundo, el mayor costo de los insumos importados ocasiona incrementos en los costos de producción de las empresas.
Por último, puede existir un efecto positivo o neutro para las empresas del sector transable, ya que la devaluación les incrementa el valor en moneda doméstica de sus ventas externas.
En un modelo teórico para una pequeña economía abierta, como es el caso de Honduras, en el cual las obligaciones están "dolarizadas" y ante una devaluación real, se produce un efecto "balance" que deteriora el valor de la empresa. Esta situación ocasiona simultáneamente un incremento del "spread" o riesgo país, generando un "shock" negativo aún mayor.
Otro aspecto que se debe tomar en cuenta al momento de evaluar los efectos de la devaluación sobre los indicadores de desempeño de las empresas, consiste en determinar si el tamaño y el carácter transable de las empresas inciden en estos resultados. Históricamente no debe ser tan difícil demostrar que, en los períodos de alta devaluación, los indicadores de desempeño de las empresas no transables y de las empresas pequeñas, muestran un deterioro mayor.
En conclusión, en Honduras se trabaja por impulsos, empíricamente, sin bases científicas y dando bandazos de acuerdo a las conveniencias de los que pueden influir en las decisiones de los gobernantes.
Los analistas recomiendan que siempre se deba tomar en cuenta los costos que tendrá para la sociedad esa política monetaria. En este momento existen suficientes reservas internacionales para 3.5 meses de importaciones, lo que significa que si tenemos ahorros podemos paliar el gasto existente.

En este momento existen suficientes reservas internacionales para 3.5 meses de importaciones.

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta al momento de evaluar los efectos de la devaluación sobre los indicadores de desempeño de las empresas.

La devaluación puede afectar negativamente el desempeño de las empresas y el comportamiento de la economía.




 

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